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EL GRUPO Y EL INCONCIENTE junio 2, 2007

Posted by cedeine in Uncategorized.
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Un grupo se diferencia de un simple agregado humano en que tiene una envoltura que mantiene juntos a los integrantes. Ese entramado simbólico permite al grupo tener un espacio interno donde pensar, sentir y actuar, donde se siente libre, y le permite tener también una temporalidad propia (o sea tiene un pasado y proyectos futuros).

La cara externa de esta envoltura mira hacia la realidad externa, física y social, hacia otros grupos, y es una barrera protectora contra el exterior. La otra mitad mira hacia adentro sobre la cual los miembros proyectan sus fantasías, y que le permite al grupo tener un Sí-mísmo grupal.

Kaes estudió los grupos como realidades fantasmáticas e imaginarias, introduciendo la noción de ‘organizador’ grupal, de protogrupo y de protofantasías grupales. Explicó que hay una analogía entre el grupo y el cuerpo físico: todo grupo se organiza como metáfora o metonimia del cuerpo o partes de él, y el espacio grupal es vivido con un espacio corporal. Los miembros proyectan sobre el grupo su propia imagen corporal.

Kaes introdujo también la idea de ‘aparato psíquico grupal’,

mediante el cual el grupo se protege del exterior y de las cargas pulsionales de sus miembros. El APG se construye desde los aparatos psíquicos individuales de los miembros, y desde la cultura circundante.

Estableció que entre el aparato psíquico individual y el grupal puede haber relaciones de isomorfia (el aparato psíquico individual tiende a confundirse con el grupal) y homomorfia (el individual tiende a diferenciarse del grupal).

Freud destacó el Ideal del Yo como instancia organizadora y cohesionadora de los grupos humanos (masas). Lewin, por su parte, señaló que para un funcionamiento eficaz y democrático de los grupos, deben subordinarse los yoes individuales a un Yo conciente del grupo.

Sin embargo, puede haber también un grupo organizado alrededor de un Superyo, pero también de un Yo ideal en común (ilusión grupal: ‘somos el mejor grupo’).

Anzieu centró su estudio en la vida fantasmática de los grupos: las fantasías son utilizadas como defensa para preservar, por ejemplo la unidad y la ilusión grupal.

LO IMAGINARIO EN LOS GRUPOS

a) La realidad imaginaria de los grupos

Todo grupo es una puesta en común: de energías y entusiasmo según el sentido común, de representaciones, sentimientos y voliciones según Durkheim, de pasiones según Fourier, de imitaciones según Tarde. Freud habló de identificaciones de los miembros con el líder.

Para Mayo, el grupo es una mentalidad común, con normas internas propias, y para Lewin es la interdependencia entre sus miembros. Bales enfatiza el aspecto de comunicación entre los miembros, y los psicólogos sociales hablan de afinidades entre sus miembros, y de un sentimiento de pertenencia.

Para Anzieu, el grupo es un lugar de fomentación de imágenes: una emoción común se apodera de los miembros y les aporta la impresión de estar muy unidos. Estas emociones están desencadenadas por imágenes muy precisas y fuertes que los miembros no advierten concientemente. En realidad, los grupos no son ideales, siempre hay peleas y rivalidades o puntos de vista diferentes. Por ello, el grupo necesita para mantenerse unido, crear una ilusión grupal, una imagen de unidad que les sirve como defensa frente a la desintegración. Los grupos se sienten narcisísticamente amenazados por sus puntos débiles pues ven empañarse su propia imagen ideal como grupo. Por ello, necesita fomentar una imagen de unidad.

El aporte de Bion.- La teoría grupal de Bion puede condensarse en dos enunciados:

1) Todo grupo funciona en dos niveles: el de la tarea común y el de las emociones comunes. En este último predominan los procesos primarios, y está regido por los llamados supuestos básicos.

2) El grupo se somete alternativamente a tres supuestos básicos, que son inconcientes: a) Dependencia: el grupo se siente cuidado y protegido por el líder, lo que representa una regresión a la infancia. b) Ataque-fuga: si el monitor rechaza cuidarlos, el grupo se siente atacado, y entonces ataca al monitor o bien emprende la huída. c) Emparejamiento: A veces, esta huída desemboca en la formación de una pareja dentro del grupo, la que supuestamente engendrará un hijo o producto que salvará al grupo (esperanza mesiánica). Los tres supuestos básicos no aparecen al mismo tiempo: uno predomina y oculta a los otros que permanecen en potencia, formando el sistema ‘protomental’.

Jaques estudió las angustias persecutoria y depresiva en los grupos e instituciones, y señaló que ellos montan defensas colectivas contra estas angustias. Cuando el grupo funciona en la posición paranoide, se siente amenazado por un peligro exterior y cree que hay un espía, contra el cual lucha. Esta intrusión se vivida como destructiva. Además, esta intrusión o enemigo hace peligrar su integridad, y el grupo puede sentirse desvalorizado, con lo cual entra en la posición depresiva.

El grupo es una amenaza primaria para el individuo. El grupo cara a cara con compañeros que no se conocen casi nada, y donde no hay una figura dominante con cuyo amor cada uno se siente protegido y unido a los demás, es vivida como una amenaza para la unidad personal, una amenaza al yo. El sujeto se siente ‘despedazado’ por diversas demandas de los otros. Esto produce angustia y la imagen de un cuerpo fragmentado. Como defensa frente a esto, el grupo crea una ilusión de ser una unidad, una totalidad sin fragmentación.

Ciertas representaciones del grupo están muy idealizadas. Son las llamadas metáforas del grupo y son dos: el grupo vivido como ORGANISMO VIVIENTE (con partes u órganos- miembros que cumplen cada uno su función), y el grupo como MAQUINA (grupo que se alimenta de cierta energía, tiene un determinado rendimiento para cumplir un objetivo. Como las máquinas, tiene un sistema de feed-back o retroalimentación. Este feed-back no es un simple intercambio de información, sino de sentimientos de comprensión y compartir cosas, que resuelve las tensiones intragrupales).

b) Resumen: como introducción a lo imaginario en los grupos

La observación, animación y análisis de los grupos humanos reales o artificiales, sugieren algunas hipótesis y perspectivas de investigación.

Lewin interpretó los grupos como campos donde operan fuerzas físicas, tanto internas como externas, de lo cual resulta el funcionamiento grupal. Sin embargo, para Anzieu hay algo más que fuerzas reales: primitivamente hay una relación ‘imaginaria’. Las imágenes se interponen entre el grupo y él mismo y entre el grupo y el entorno, explicando ciertos procesos grupales.

La situación de grupo es vivida a nivel de presentaciones imaginarias muy arcaicas. El estudio de los grupos de diagnóstico permitió también obtener otra hipótesis: el grupo es vivido por cada uno de sus miembros como un espejo de muchas facetas que le devuelve su propia imagen deformada y repetida hasta el infinito. La situación grupal despierta esta imagen de fragmentación del individuo, y, ante todo, de su propio cuerpo. Esto genera angustia y amenaza la identidad individual, lo que explica la resistencia de las personas a integrar grupos.

En suma: se puede admitir que en toda situación grupal existe una representación imaginaria subyacente, común a muchos miembros del grupo. En tanto exista esa representación imaginaria común, se puede decir que en el grupo hay unidad. Sin embargo, esas representaciones pueden obstaculizar el funcionamiento grupal, así como pueden permitir que funcione eficazmente. Es muy difícil tomar conciencia para el grupo de estas fantasías inconcientes que constituyen su nivel imaginario.

TEORIA GENERAL DEL FANTASMA EN LOS GRUPOS

1. Todo sentido se constituye en un proceso de doble referencia entre la REALIDAD EXTERIOR y la REALIDAD PSIQUICA. Por ejemplo los mitos dan cuenta de la organización política, la geografía o la cosmología de los pueblos (explicación sociológica), pero también de los fantasmas inconcientes y los síndromes psicopatológicos (explicación psicoanalítica).

La situación psicoanalítica, individual o grupal, suspende la realidad exterior cuando sobre ella se proyecta la realidad psíquica, pero esto no simplifica la puesta en evidencia de ésta última, pues la proyección no es suprimida sino desviada del exterior al interior. El difícil reconocimiento de esta realidad pasa por tanto, por el rodeo de su proyección en el cuerpo, en el grupo y en el aparato psíquico.

2. Existe una relación de doble retorno entre el FANTASMA INDIVIDUAL y el MITO. Los mitos orientan la vida fantasmática conciente de los niños que los escuchan (del mismo modo de luego la palabra les servirá como modelo para organizar sus fantasmas inconcientes individuales), y al mismo tiempo es la catexis fantasmática la que da a los mitos su impacto afectivo.

Mediante el mito la sociedad muestra a sus miembros que comprende sus fantasmas, ejerciendo cierto efecto tranquilizador y, además, cierto control indirecto sobre ellos.

3. Los dos vínculos interhumanos primarios son la CIRCULACION FANTASMATICA y la TECNICA. Se trata, por lo tanto, de un vínculo doble, siempre presente. El primero es psicológico y está en la base de cualquier otro vínculo (relación objetal, transferencia, etc), y más relacionado con un grupo, y el segundo es un vínculo más relacionado con satisfacer necesidades biológicas o del cuerpo social y, en términos de Bion, con un grupo de trabajo.

Hay dos ilusiones peligrosas: creer que los vínculos humanos pueden o podrán ser puramente técnicos, y creer lo mismo respecto de los vínculos fantasmáticos.

4. La FANTASMATIZACION, es una actividad de fomentación fantasmática en el aparato psíquico individual, que está particularmente estimulada entre las personas por amor, amistad, hipnosis, análisis, relajación, actividades comunes, arte, religión, etc.

La fantasmatización es preconciente, activa fantasmas concientes o inconcientes y articula representaciones de palabra y de cosa (mediante complejas relaciones como condensación, desplazamiento, etc). Es necesaria para la salud psíquica porque descarga pulsiones y por la circulación intrapsíquica e interpersonal que permite. Interviene en el sueño, la fantasía diurna, el duelo y la creación, y es pobre o casi inexistente en la inmadurez afectiva, casos límite y el carácter psicosomático. La capacidad de fantasear es uno de los rasgos más importantes del Yo.

5. No hay más que FANTASMAS INDIVIDUALES: no hay fantasmas grupales o comunes. En el niño, es el fantasma inconciente quien opera la individualización. Frente a un otro, la persona o bien se repliega para defender su identidad amenazada, o bien se pone por delante de su fantasma y hace entrar a los otros en su juego. Si en un grupo varios fantasmas pugnan por imponerse como centro de interés, el grupo se paraliza. El grupo puede unirse en apariencia mediante una coalición defensiva contra un fantasma, cuyo portador es un chivo expiatorio (aparecen discusiones abstractas, argucias y hasta aumento de violencia), y pueden enfrentarse subgrupos.

6. Todo fantasma tiene una ORGANIZACION GRUPAL INTERNA, pues es una escena imaginaria entre varios, y donde el sujeto aparece generalmente como espectador. Incluso Freud consideró el aparato psíquico como un grupo interiorizado. El sujeto busca realizar esa escena en sus sueños, conducta, etc. Sus posiciones y la de los demás son permutables, y cada personaje resulta de identificaciones con personas relaes importantes o son figuraciones de procesos e instancias psíquicas internas. Coincidimos con Kaes en que esta organización grupal interna es la que permite la resonancia fantasmática.

7. La resonancia fantasmática es el reagrupamiento de algunos miembros alrededor de uno de ellos, quien hace ver o da a entender su fantasma individual inconciente. En este momento se constituye el PRIMER ORGANIZADOR GRUPAL: el fantasma individual inconciente.

Reagrupamiento no implica que estén de acuerdo, sino un interés común. La resonancia está facilitada porque los grandes temas del inconciente son poco numerosos. Todos o casi todos los miembros se “enchufan” con el fantasma, y quienes están silenciosos son espectadores que se identifican con los actores, sea con el deseo o con la defensa que representan dentro de la escena.

El término resonancia sale de la física, y es una metáfora para indicar que un miembro resuena con el fantasma de otro cuando su frecuencia natural de vibración está lo más próxima posible a la del otro, lo cual lo hace vibrar con una amplitud que tiende al máximo.

Cada persona tiende a proyectar su objeto fantasmático en los demás y busca hacerlos actuar de acuerdo a él. Según Ezriel, ello se hace para encontrar una salida a conflictos inconcientes no resueltos. Pero Ezriel centró mucho la transferencia sobre el analista, dejando en segundo plano las transferencias mutuas entre los miembros.

El origen de la resonancia fantasmática está según Missenard en la relación dual y simbiótica niño-madre (metáfora del plasmodium, o célula con varios núcleos y un solo citoplasma). Por ello el primer organizador hace tender al grupo hacia la isomorfia: restituír lo grupal a lo individual (por ejemplo se ve en la igualdad absoluta entre los miembros: esto llevará a la aparición de fantasmas de rotura y la consecuente disolución de la ilusión grupal). En la hmomorfia, en cambio, el aparato psíquico grupal se construye en base al individual, pero diferencíándose de él.

8. Las IMAGOS constituyen el segundo organizador del grupo. El FANTASMA INDIVIDUAL INCONCIENTE puede durar bastante, como cuando en una empresa es institucionalizado el fantasma de sus fundadores. El problema surge cuando el fundador desaparece o el líder oficial y el grupo se enfrentan.

En los grupos ocasionales, en cambio, el fantasma individual no es nunca durable, ya que obstaculiza la circulación de los demás fantasmas que no entraron en rresonancia con él: la prevalencia de un fantasma no es soportada, el grupo va a la deriva y se busca otro organizador en las imagos.

Freud ha había hablado que el grupo se une alrededor de la imago del jefe, y Bion aportó también lo suyo afirmando la organización del grupo no sólo en torno a un inconciente individual sino alrededor de una realidad transindividual (supuestos básicos: en la dependencia la imago es el padre bueno, en el ataque-fuga el padre malo. Ambas imágenes se construyen en la posición esquizo-paranoide para M. Klein).

Mientras el fantasma es una representación de acción, la imago es una representación de persona, de instancia como el Superyo, El Ideal del Yo y el Yo Ideal, que se consttuye en el curso del desarrollo individual (para Freud en cambio se construyó en la filogenia, y el niño nace con ella). Imagos importantes son el padre bueno-malo y la madre buena-mala (ambivalentes), el padre bueno, el padre malo, la madre buena, la madre mala, así como las imagos fraternales o imagos sociales.

Las imagos tienden a equilibrar al grupo entre la isomorfia y la homorfia. Desprenderse de la isomorfia les permite escindir la ambivalencia, desarrollar dependencia y contradependencia, diferenciar realidad exterior e interior y delimitar el APG del API, que ya no son idénticos. Sin embargo, la homomorfia está apenas esbozada, pues el grupo está aún influenciado por la instancia dominante de algún API (por ej el Ideal del Yo, el Yo Ideal, el Superyo), o sea, hay una isomorfia.

El APG busca apoyarse en los social, pero al querer compensar la ausencia del cuerpo biológico, la imago proporciona al grupo una ‘base corporal’ para el grupo, que la da el API.

9. Los FANTASMAS ORIGINARIOS constituyen el tercer organizador del grupo. Las imagos pueden asegurar duraderamente la unidad grupal, pero su bivalencia puede producir desórdenes y cambios en la organización y funcionamiento grupal (como cuando una imago buena se transforma muy rápído en mala). El grupo reacciona intentando retornar al primer organizador, pero como este ya demostró ser ineficaz, se buscan fantasmas individuales que sean muy similares a todos los miembros del grupo: los fantasmas originarios.

Anzieu menciona cuatro: 1) Vida intrauterina: explica el origen del individuo; 2) Escena primaria: coito de los padres (también explica el origen del individuo); 3) Castración, que explica la diferencia de los sexos; 4) Seducción, que explica el origen de la sexualidad como emoción.

Bion ha relacionado estos fantasmas originarios con los supuestos básicos, aunque estos fueron asociados por Bion con las ansiedades y defensas kleinianas.

La escena primaria puede verse en la relación vivenciada entre grupo, monitor y observador, donde el primero o el último puede verse como el tercero excluído. En el grupo amplio, la reunión entre monitores es vista como un coito colectivo o padres combinados a los que se va a espiar. Los monitores también están movilizados contratransferencialmente por los fantasmas.

La castración se ve en los grupos callados, donde aparece un fantasma de rotura asociado al mismo tiempo a la angustia fálica de castración y la angustia oral de separación de la madre. Inconcientemente, todo ello se vive como una realización “real” de la amenaza. La dinámica grupal se juega psicoanalíticamente entre la realización del deseo (ir al grupo como un sueño) y la realización de la amenaza (por ej el grupo como máquina perseguidora). En el psicodrama, la castración se ve en la representación del bebé inválido o imposibilitado de andar o hablar.

La seducción correspondería al SB de emparejamiento de Bion.

Con los fantasmas originarios, el grupo adquiere sistemas de oposición más elaborados y diversos que la bivalencia de la imago: continente-contenido (vida intrauterina), actor-observador (escena primaria),activo-pasivo (castración), e iniciador-iniciado (seducción). La ilusión grupal intenta negar tales diferencias que instauran los fantasmas originarios, y por ello es un CONTRAFANTASMA ORIGINARIO (o sea un contrafantasma del fantasma originario).

Los fantasmas originarios estimulan la homomorfia porque hay reconocimiento de posiciones antagónicas, diferencias, complementarias o simétricas.

10. Hay un cierto ORDEN de aparición de los tres organizadores en los grupos de formación, según se ha observado: fantasma individual, imago y fantasma originario. En cambio cada organizador funciona en forma más duradera en grupos sociales naturales, pero está por investigar aún cómo mutan aquí los organizadores.

11. En los grupos hay también fantasmas individuales concientes, elaboraciones muy secundarias de fantasmas inconcientes, pero funcionan como PSEUDO-ORGANIZADORES.

Son fantasías divertidas pero su efecto formativo (del grupo) o terapéutico es casi nulo. No deben confundirse con los sueños contados en el grupo, que son fantasmas inconcientes. Incluso varios sueños pueden resonar entre sí.

12. Se plantean dudas acerca del COMPLEJO DE EDIPO como cuarto organizador, cuya versión grupal es la muerte mítica del padre.

Anzieu cita cuatro argumentos que permiten dudar del complejo de Edipo como cuarto organizador: 1) Hipótesis homeomórfica: no es evidente que los organizadores psíquicos sean los mismos en el individuo y en el grupo. De hecho, hay grupos homeomorfos y grupos que tienden hacia la homeomorfia por sucesivos organizadores, y no hacia la isomorfia. 2) Tendencia hacia la pregenitalidad: Aún cuando los miembros hayan superado individualmente su Edipo y se comporten según la etapa genital propiamente dicha, al encontrarse en una situación grupal, sea informal o institucional, se comportarán, sin embargo, pregenitalmente, pues procuran una ocasión por disfrutar de lo habitualmente reprimido. Incluso la organización institucional funciona como defensa contra lo pregenital. 3) La constelación edípica, según Foulkes, es típica de las situaciones familiares. 4) Los grupos son asexuados, tienen una realidad psíquica anterior a la diferencia de sexos, pues tienden a igualar a todos sus miembros. No hay gran diferencia si un grupo es mixto o no lo es, y hombres y mujeres son ante todo miembros. por tanto, no pueden ser organizados por el Edipo, que presupone la diferencia de sexos permitiendo instaurar, además, no ya relaciones de dos, sino de tres. El vínculo homosexual domina en los grupos, el vínculo heterosexual en las familias (Edipo).

La asexualidad del grupo no es producto de la prohibición del incesto: esta prohibición actúa en las familias, pero en los grupos no, incluso es frecuentemente transgredida y los ‘hermanos’ miembros suelen formar parejas sexuales. De ahí que a veces ciertas comunidades deban establecer reglas como la castidad.

Las confusiones vienen de que Freud estudió el clan, que es a la vez un grupo y una familia, y esto llevó a muchos a asignar al grupo características de una familia. Lo que es organizador inconciente de la familia: el COMPLEJO DE EDIPO, no lo es del grupo. Los aspectos edípicos de un grupo pueden incluso ser explicados desde los tres primeros organizadores: en el fantasma individual puede haber una variable edípica especialmente importante (un líder edípico), en la imago, las reacciones emocionales a estas, y en el fantasma originario como forma precoz del Edipo: Edipo temprano de Klein.

Incluso los grupos pueden servirse del Edipo como un seudo-organizador, que funciona como defensa contra la regresión pregenital.

Sólo las familias pueden hacer acceder a los individuos a la organización edípica, aunque sólo un grupo de trabajo puede acceder más fácilmente a las reglas comunes, la división del trabajo, el examen de la realidad si la mayoría de sus miembros adquirieron tales capacidades por un Edipo superado.

Los datos de etnólogos y etólogos confirman la hipótesis del organizador edípico en la familia y de los otros organizadores en los grupos: en las familias amplias estudiadas en etnología, las relaciones sexuales están reglamentadas, y en las bandas (de niños o monos), tienen oportunidad de las primeras experiencias sexuales.

13. El grupo psicoterapéutico, como el grupo familiar, moviliza el complejo de Edipo, y como el grupo no familiar, moviliza regresiones pregenitales.

Hay ejemplos de pacientes que resolvieron un conflicto edípico sin haber sido tratada la cuestión explícitamente en el grupo, sino como consecuencia de sus experiencias con los demás. En otros grupos se vieron actitudes de buscar intimidad respecto de los demás y del grupo en su conjunto: no contar nada privado, pedir entrevistas individuales, etc., o sea intentos infantiles por buscar relaciones íntimas con objetos parentales. En general, se ha constatado que si hay una vivencia edípica en los grupos, es esencialmente al nivel de fijaciones pregenitales del complejo de Edipo, es decir, hay un reenvío a las imagos o a los fantasmas originarios.

14. Los fantasmas pueden también funcionar como DESORGANIZADORES, tanto de individuos como de grupos, lo que dependerá del tipo, intensidad y mutuo contagio de la angustia. La angustia desorganiza. El API se desarrolla contra tres tipos sucesivos de ANGUSTIA: angustia de despedazamiento y devoración (psicótica), angustia ante la pérdida de objeto (estados límites, etc), y angustia de castración fálica (neurosis).

El fantasma del grupo-máquina tiene que ver con la angustia de despedazamiento, algunos silencios con la devoración, la ilusión grupal deniega la pérdida del objeto y es una defensa contra ella. El fantasma de rotura, muy frecuente, parece vincularse con los tres tipos de angustia.

Los grupos ocasionales liberan las angustias y los fantasmas desorganizadores sin otro recurso que defensas arcaicas, interpretaciones o tomas de conciencia. En las instituciones (Jacques), hay reglamentos que se constituyen como defensas colectivas contra las angustias.

15. El psicoanalista puede ayudar a desprenderse de angustias y fantasmas DESORGANIZADORES, pero no proponer e instaurar un organizador.

16. Hay ciertos procesos específicos por los cuales las imagos y los fantasmas cumplen ROLES ORGANIZADORES en los grupos.

Se ha demostrado que junto a la proyección de la envidia destructora en el exterior del grupo, también había una proyección en el interior del mismo, que entonces simboliza el interior del propio cuerpo, convirtiéndose en el lugar de objeto malo.

Por su parte Meltzer vio que junto a las representaciones orales del pecho (el bueno que nutre, el malo que frustra y el idealizado que es todopoderoso), había también una representación anal expulsiva del pecho (seno-toilette o seno-basurero), una primitiva representación de la madre como objeto parcial. De la resolución o la no resolución de la dependencia proyectiva al seno-toilette dependerá el desarrollo psicótico o el desarrollo mental sano, según este autor.

Psicoanalistas argentinos aplicaron este concepto a los grupos: el observador de un grupo puede funcionar como seno-toilettes, donde los miembros proyectan sobre él todo lo insoportable y desagradable, y con la seguridad de que este no lo reenviará nuevamente hacia el grupo. Depositar los problemas propios en otro puede servir también para resolverlos en forma indirecta.

Esta función de depósito, ejercida por un depositario que ha de ser un figurín sin vida propia, permite liberar en el grupo la capacidad de fantasear, y con ello, la creatividad, el deseo y los medios de comprender.

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